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Hamás, Israel y el Estado palestino

Son numerosos los temas relacionados al conflicto entre Israel y los palestinos que desatan discrepancias y agudas discusiones no sólo entre las propias partes enemistadas sino dentro de cada uno de los pueblos. No todos los israelíes piensan igual ni tampoco los palestinos.

Pero hay temas en los que no nos parece que haya lugar para variadas interpretaciones, a menos que uno se deje llevar por quienes intentan engañarlo con frases efectistas, sin profundizar en su análisis y trasfondo.

Un ejemplo de ello es la actitud de la organización integrista islámica Hamás, que algunos analistas o simples lectores de información internacional pueden creer se ha "moderado" porque habla de un Estado palestino en las "fronteras del 67". Si Hamás ya no habla de tener la totalidad de la Palestina histórica (aunque nunca fue de los palestinos) y se "contenta" con Cisjordania y la Franja de Gaza ¿acaso eso no significa que ha dejado de ser tan extremista como antes y que ahora está dispuesto a transar y aceptar algún término medio? Pues no. Significaría eso, si declaraciones en defensa de un Estado "en las líneas del 67" fueran equivalente de una aceptación del fin del conflicto con Israel y su reconocimiento. Pero no lo son.

Antes de seguir con el análisis de por qué una cosa es lo que dicen y otra lo que esconden o planean, una aclaración clave: la posición de Hamás es sumamente importante por más que el líder oficial de los palestinos ante el mundo sea el presidente Mahmud Abbás (Abu Mazen), dado que Abbás busca la reconciliación con Hamás en el marco de un gobierno de unidad nacional. Pero lo es también porque Hamás, que puede determinar lo que pasa en la Franja de Gaza que gobierna desde el golpe de junio del 2007, aspira a determinar lo que sucede también en Cisjordania.

Hoy no lo logra debido a que Israel sigue controlando ese territorio y a que los servicios de seguridad palestinos mantienen coordinación de seguridad con Israel y juntos, indudablemente, frenan a Hamás, que no ha logrado levantar cabeza allí como quisiera. Dado que un acuerdo futuro incluiría retiradas israelíes en dicha zona, aunque no a las líneas del 67, el rol de Hamás en los territorios que Israel dejaría podría cambiar.

Por ende, comprender lo que Hamás piensa y desearía concretar, es clave para el futuro de la paz de cara a un acuerdo.

En más de una oportunidad, después de declaraciones del jefe de Hamás en Gaza, Ismail Haniyeh, o de alguna otra de sus figuras sobre el tema del Estado en fronteras limitadas, entrevistamos a figuras de Hamás que tras cierta presión en nuestras preguntas, no tuvieron más remedio que reconocer que no estaban hablando en absoluto de paz con Israel ni de aceptación del Estado judío en paz junto a un futuro Estado palestino. Nos lo dijo una vez el Dr. Muhamad Madhun, asesor de Haniyeh, así como también el asesor político Ahmed Yousuf y muy especialmente, en varias ocasiones, por teléfono y en una entrevista cara a cara en su casa en Gaza, Mahmud al-Zahar (foto), de los jefes de la organización en Gaza.

Al Zahar tiene la particularidad de ser menos diplomático que otros y de decir, al parecer, la pura verdad. Y nadie sale a desmentirlo y presentarlo como "el duro" que dice locuras.

En una entrevista concedida por Mahmud al-Zahar a la televisión egipcia "Dream 1" el 21 de julio, sus declaraciones fueron más que explícitas. Sus palabras, hablan por sí solas.

Esta es una traducción de fragmentos de la entrevista, cuya transcripción fue hecha por MEMRI.

Al Zahar: En Gaza nosotros llevamos a cabo un plan de resistencia a fin de sacar a la ocupación. El plan fue completado y no hay ni un colono y ni un soldado en la tierra palestina en Gaza. Nuestro plan es continuar con este enfoque. Hoy, hemos completado la liberación de Gaza... En este momento decimos ante todo: queremos a Palestina entera, que no haya malentendidos. Si nuestra generación no puede lograrlo, pues lo hará la próxima, y nosotros estamos criando a nuestros niños para eso. Palestina significa Palestina entera, e Israel no puede existir en medio de nosotros.

Periodista: Pero esa era vuestra retórica pasada. Hoy, ustedes hablan de las fronteras de 1967...

Al Zahar: Juro por Alá, esto es lo que pensamos.

Periodista: Hoy, ustedes hablan de las fronteras de 1967.

Al Zahar: Está bien, pero esa es sólo una fase. Solamente una fase.

Periodista: Cuando Abu Ammar (Arafat) solía hablar sobre una lucha de fases y sobre dar y entregar, ustedes lo acusaron de traición.

Al Zahar: No; nunca acusamos a nadie de traición. Hablamos de cooperación de seguridad. Hablamos de cooperación de seguridad y les dejamos a ustedes la interpretación. Permítame que le explique la diferencia entre Al Fatah y nosotros en este tema. Nosotros hablamos de la liberación de los territorios previos a 1967, pero no reconocemos a Israel en siquiera una pulgada de nuestra tierra. En otras palabras, esta tierra seguirá siendo nuestra, y cuando el equilibrio de poder cambie, la recuperaremos. Recuperaremos la tierra aunque tengamos que hacerlo pulgada a pulgada.
O sea que la diferencia entre Al Fatah y nosotros es clara. Ellos vendieron el 78% de las tierras palestinas y consideran que están en manos de Israel. Ellos consideran sólo al 22% de la tierra como palestina y hasta eso está sujeto a negociación. Por lo tanto, a todo aquel que dice que Hamás aceptó las fronteras de 1967, quisiera aclararle algo: nosotros estableceremos el Estado en cualquier trozo de tierra, pero sin renunciar a un trozo siquiera de tierra palestina.

Periodista: Esto no es lo que ustedes decían en el pasado.

Al Zahar: No hemos cambiado nuestra retórica.

Periodista: O sea que ha habido algún desarrollo...

Al Zahar: No ha habido ni un desarrollo ni un deterioro. Esta es la interpretación real de lo que hemos logrado. Dijimos en el pasado y continuaremos diciéndolo: Palestina es, entera, tierra waqf islámica (sagrada), a la que no se puede renunciar.
Mahmud Abbás está haciendo gimnasia política. Ha dado un nuevo salto. Luego de un salto - la firma del acuerdo de reconciliación - ahora ha saltado hacia la así llamada realización del Estado en septiembre". No sé quién inventó ese término; "realización significa la exigencia de los derechos de uno. ¿Quién en esta tierra le ha dado a él el derecho de burlarse del pueblo y de decirles que el Estado está en camino?
Ahora, él es incapaz de obtener el status de Estado miembro de las Naciones Unidas. No lo puede lograr, porque el veto de Estados Unidos lo frustrará. Hasta ahora, no ha logrado obtener siquiera el status de miembro no Estado, porque necesita a nueve países para ello, lo cual es 50% más uno, a fin de obtener el status en la Asamblea General de la ONU. Así que ¿qué quiere ganar?
Nosotros liberamos Gaza a través de la resistencia. Queremos conducir la resistencia también en Cisjordania. El problema es la cooperación de seguridad y la ocupación.

Mahmud Abbás - por más discrepancias que Israel tenga con él y muy especialmente con la política que ha estado impulsando y en la que se mantiene firme de conseguir un reconocimiento unilateral del Estado palestino en septiembre - no es Hamás. El presidente palestino se ha manifestado repetidamente contra la violencia. Cuesta comprender su opción unilateral de cara a septiembre en la ONU, que no sólo desconocen las advertencias de su propio primer ministro Salam Fayyad sino que no pueden conciliarse con un deseo de lograr el Estado a través de la negociación. Pero no es Hamás.

Los últimos pasos de Abbás, y lo que parece ser su determinación a seguir adelante con el plan de setiembre en la ONU, deben ser combatidos con diplomacia efectiva e ideas originales de parte de Israel, con inventiva política e iniciativas interesantes que lo hagan cambiar de rumbo. Pero ninguna respuesta israelí debe devolver a Al Fatah al carácter de enemigo declarado con el que se creó en 1964, cuando ni había "territorios ocupados" que liberar ni asentamientos cuyo desmantelamiento se podía exigir.

Pero Hamás, diga lo que diga, debe ser enfrentado, por ahora al menos, como un enemigo ante el que hay que estar alerta, al que no se debe permitir aumentar su fuerza militar. Ya lo dijo al-Zahar: están esperando simplemente que cambie "el equilibrio de poder". En gente que admite que prepara a sus niños para "recuperar" toda Palestina, no se puede confiar. Están confirmando que educan a sus niños al odio y a un conflicto eterno.

Israel debe maniobrar entre una actitud inteligente ante Abbás, para lograr reanudar las negociaciones, y una mano firme y segura ante Hamás, que sigue buscando su destrucción.

Fuente: Semanario Hebreo de Uruguay