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Miedo a la paz y a la verdad

Quien teme a las negociaciones con los palestinos es este gobierno que nos deparó la historia al cabo de 62 años. Él será culpado de romperlas o recibirá el Premio Nobel por despojarse completamente de sus convicciones políticas.

Nuestro diplomático N° 1 convocó una rueda de prensa y dado que por lo visto, llegó a la conclusión de que aún no atemorizó suficientemente a los árabes, decidió subir un escalón más: "Los palestinos - así manifestó - hubiesen deseado tratar con Yossi Sarid y con Yossi Beilin, pero tendrán que negociar conmigo y con Netanyahu".

"Supongo que los palestinos recibieron el mensaje, incluso creo que no se asustaron demasiado. Ellos entienden qué sucede cuando se trata con halcones: o se demuestra que es imposible llegar a un acuerdo con ellos (en esta situación, la tendencia mundial será culpar a Israel por el fracaso) o que se evidencie que la única solución posible es la propuesta basada en los parámetros de Clinton y la Iniciativa de Ginebra.

Liberman y Netanyahu no atemorizan a los árabes como quizás suponen. La verdad es que a los palestinos les resulta más cómodo negociar con Beguin, Olmert o cualquier persona de la derecha, ya que el resultado es generalmente una demostración de que éstos se jactaron en la oposición y adoptaron durante su mandato la política de la izquierda.

La diferencia estriba en que cuando las negociaciones se llevaron a cabo con la izquierda y fracasaron, el mundo tendió a aceptar la versión de Israel, no así la de los palestinos.

Desde el punto de vista histórico, los palestinos tuvieron más temor en negociar con la izquierda sionista que con la derecha enardecida.

Liberman puede publicar un libro sobre su concepción política profunda y obtener quince bancas más en el Parlamento con sus razones. Pero si alguien le permite entrar en la sala de negociaciones - lo que no ha sucedido hasta ahora, ya que prefiere darle a los "profesionales" la dirección de las mismas y quedarse él en una función de "directivo superior" - y si resuelve realmente que desea llegar a una solución, deberá entender que no tiene ni tendrá un socio para sus alucinaciones.

Y así como Netanyahu se opuso en sus libros a negociar con terroristas secuestradores de israelíes y se encontró a sí mismo negociando con ellos ofreciéndolos precios desorbitados, así también Liberman - si decide que realmente quiere llegar a un acuerdo - deberá dividir Jerusalén Este y regresar a los límites del '67 con pequeños mutuos arreglos.

Pero quien realmente debería temerle a las negociaciones con los palestinos es este gobierno que nos deparó la historia al cabo de 62 años. Y esto debido a que será culpado de romper las tratativas o recibirá el Premio Nobel por despojarse completamente de sus convicciones y compromisos políticos.

Este es el motivo por el cual no se realizaron negociaciones sobre un acuerdo permanente durante el primer mandato de Netanyahu. Esta es también la razón principal por la que ninguna negociación se llevó a cabo hasta ahora; además de los errores del gobierno norteamericano y de tanto esperar la escalera que ayude a Abu Mazen a descender del árbol que se trepó.

¿Algo ha cambiado? ¿Acaso con el sistema patético de conversaciones de acercamiento el primer ministro estará dispuesto a arremangarse y emprender la marcha hacia una solución permanente?

Es difícil saberlo. Pero para hacerlo, él y su gobierno deberán superar el miedo real.

Fuente: Israel Hayom - 14.2.10
Traducción: Lea Dassa para Argentina.co.il